sábado, 8 de agosto de 2009

Edipo de Temperley


Amaba a la mujer prohibida. Esa, la del nombre extraño. No podía pronunciarla ni en sueños.
Para sobrellevar su dolor, buscó incesantemente hasta encontrar una tocaya. Gorda, calva, fea y dominante.
No le importa. Ahora puede nombrarla a cada momento.
Ese sólo acto lo venga y lo redime del incesto.

lunes, 23 de febrero de 2009

La empleada del mes

- ¿Ella no trabaja en la oficina? ¿Estás segura?
-Me la cruzo en todas partes.
En la calle, en el banco, en la puerta del Ministerio, en la estación Lanús, en el bar de la esquina, en el semáforo, en el 100, en mi casa, en mis ojos, en mi cabeza.

Preguntas

¿Cuándo empezó el delirio?
¿Cuándo nos despertamos del buen sueño?
¿Cuándo nos amordazaron las palabras y hablar de un kilo de limones fue pecado?