lunes, 8 de agosto de 2011

133


En el 133 viaja un hombre. Es de madrugada. Es invierno. El hombre siente calor, mucho calor. El calor sube desde la entrepierna hasta la boca.

Ese hombre viaja solo. Cruza la enorme ciudad desierta. Una mujer lo espera. Las bocas se conectan y ya no hay lugar para palabras.