miércoles, 14 de septiembre de 2011

Del extraño caso del chofer que leia el pensamiento


Era tarde. Salian apurados, casi que corrían. En la esquina, esperándolos, como si supiera de su demora, el interno 24 de la línea 107, no avanzaba a pesar del semáforo en verde. Los esperaba.
Subieron agradecidos y riendo, como siempre. El chofer, sonreía mientras los miraba por el espejo.
Cuando enfiló para Mataderos, uno de ellos se agachó - es tan alto Luiso- para ver por donde andaban. Azorado, escucha:
- Francisco de Balboa, es la que sigue.
Todavía no comprenden como lo sabía.
Pensaron en buscarlo nuevamente, para preguntarle cosas interesantes acerca de su porvenir - como por ejemplo, los números del loto, o la aparición del amor en sus vidas-.
Ahora comprenden que el letrero "Indique su destino" , que se muestra para sacar boleto, no es para los pasajeros.