viernes, 23 de septiembre de 2011

Iluminada y eterna


Recién sale de la peluquería. Sube radiante al 134.
"Como rayos de sol", así le quedaron las mechitas rubias sobre el cabello renegrido y lacio.
"Mejor que estoy redondita" y se calza los chupines antes de sentarse. Los labios gruesos. La camperita negra de ciré.
Las manos llenas de anillos.
"Me sacan la ficha por las manos". Si no fuera por esas manos rudas, como las de su padre, cosechero de algodón, casi nadie se atrevería a dudar de Shirly. Y Diego, el nombre del documento, sería sólo un error administrativo del empleado del registro civil de Charata.