domingo, 18 de septiembre de 2011

Joyce baja en Pompeya


"- Voy a llevar un libro, el Ulises de Joyce, en la mano."
Además lleva un ramo de jazmines.
Todavía conserva el aspecto de un hippie. El pelo largo, ya gris, y los lentes de metal, casi como los de Charly García.
Se lo ve expectante, mira por la ventana.
A pesar de que en el puente Gerli se desocuparon varios asientos, no se sienta.
Apurado, se baja en Pompeya y corre al bar de Roca y Saenz donde lo espera – o eso cree- Negra, su cita a ciegas. Esa chica con la que chatea hasta tarde y que le dijo que estudia letras, y quiere irse a vivir al sur.

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