jueves, 24 de noviembre de 2011

Taxi Voy.

El 57 explota de calor.
Pero el doctor paga bien y estamos a fin de mes. Y entonces me pongo la remera blanca, esa como la que tiene Ricky Martin, el jean tiro bajo y el cinturón de hebilla ancha.
El 57 explota de calor, y se atasca en la colectora por ahí por Garín. Y al doctor que no le gusta que llegue transpirado.
El doctor que se va y yo que necesito la guita, y llego tarde, y que lo llamo al celular y le explico.
Y que me dice que quiere verme, que si me puse los boxer blancos que parece que se me pintan en la cola ( beso la medallita, Dios que no se vaya el viejo).
Y que me dice que me baje, que me tome un taxi.
Voy.

lunes, 14 de noviembre de 2011

El túnel del tiempo



El túnel del tiempo queda acá nomás, debajo de la tierra, debajo de la 9 de julio.
Los señores se sientan en sillones altos y se hacen lustrar los zapatos, se vende pomada Arola para fino calzado de cuero, rezagos militares y posters del tiempo.
Mientras, sentada en un escalón ella llora, y él le jura que ésta va a ser la última vez.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Bien, damas y caballeros


-Bien, damas y caballeros, muy buenas tardes.

-Me permito distraer dos minutos de su amable atención, en este medio para ofrecer directamente de fábrica y sin intermediarios esta increíble oferta:

-Se trata ni más ni menos de un producto totalmente hecho a mano con finas terminaciones en materiales naturales y con un diseño absolutamente exclusivo para cada uno de ustedes, se trata señores, de la expendedora de destinos.

-Si, tal como ustedes pudieron escuchar, los más diversos destinos: aciagos, gratos, imprevisibles, imprescindibles para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero.

-Sin ir más lejos, usted señora, usted señor, puede elegir un destino a su medida, justo aquel que le llevaría a evitar las mas amargas consecuencias.

-Pongamos por ejemplo, que tiene la necesidad imperiosa de no regresar jamás a su  trabajo, el que considera un verdadero antro de rutina. Simplemente pulsando la botonera, este medio de transporte lo llevará a Villa Riachuelo donde conocerá a una banda de delincuentes que lo contratarán como campana de sus robos, dando a su vida un nuevo destino y evitando el engorroso trámite de la renuncia, el telegrama en correo argentino y las explicaciones a parientes y amigos.

-O tal vez, su amor se debate entre dos mujeres o mas, pulsando la botonera otra vez, puede ocurrir que un rayo la parta a una, otra se enamore perdidamente del portero del edificio y la tercera quede rendida a sus pies – en este caso, usted deberá aceptar a esa tercera hasta que, nuevamente se vea en un brete similar. Sin que usted pase horas insomne tratando de optar entre quienes ama.

-Lo interesante de esta expendedora de destinos es que pueden cambiarse cuantas veces se lo desee. Y es ahí donde usted, señora, usted señor, tiene la posibilidad de tomar la decisión.

-Paso a entregar algunos destinos, pueden verlos, revisarlos, sin compromiso de compra.

-Si alguien desea adquirir  este maravilloso invento no tiene más que solicitármelo, indicando su destino al chofer tal como reza en el display de la expendedora.

-Todo eso al irrisorio precio de 1 pesito nada más en la capital y un poco más para el Gran Buenos Aires por los gastos de envío.

 - El joven de anteojos quiere uno, ya voy.

 - El  señor de barba, sí,  como no...

- ¿Para qué otra persona más?...


miércoles, 9 de noviembre de 2011

Absurdos urbanos

El absurdo muchas veces, tiene que ver con la belleza. Como las flores blancas y lilas de los jacarandás que crecen debajo de la autopista. Como esa mujer que conversa con el chofer, tan llena de vida y tan cansada. Absurdos que llevan a pensar la vida como una herida. Absurdos de los que llevamos siempre en la cartera un libro de Kafka, una tarjeta de crédito y la esperanza de que lo imprevisible nos sorprenda en el recorrido del 134.

martes, 1 de noviembre de 2011

La casa de Bernarda

"-¡Mal dolor de clavo le pinche los ojos!"

Y Federico suelta una carcajada, aferrando su copa de manzanilla.
- ¡Cómo se te ocurren esas cosas!
Sus amigos se ríen con él.
Maldita vieja homofóbica, quedará eternamente oscura y amargada. Ella, sus hijas y la Poncia.