lunes, 23 de enero de 2012

Angelados

Los angelados, nos vamos cruzando por todas partes. 
No se cómo ni cuando nos empezamos a saber iguales pero diferentes.
Iguales con el mapuche flaquito que sale a hacer una moneda en la esquina de Montes de Oca y Olavarría. O con el chileno, de rastas rubias y párpados tatuados que dice que ama lo que hace y que lleva el nombre de su madre en el pecho y me confiesa que la creatividad le viene del porro.
O con el que se  ilumina para mostrar desde una sonrisa llena piercings un gauchito gil  entre las costillas y decirme " acá si que duele hacerse un tatuaje", o con el Indio, que con los ojos llenos de merca y una remera de Bob Marley me cuenta que fue mantero en Perú y se tuvo que venir corrido por la policía.
Angelados que hallamos la forma de sobrevivir entre la mierda con una sonrisa, de conectar porque no nos tenemos miedo. Los que sabemos que la pobreza no es contagiosa.
Angelados, los que eligieron ser libres o sin gloria vivir atados al reloj, al sueldo fijo, al amor sin ganas, a comer sin hambre.
( ángel de la soledad dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día)

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