viernes, 24 de febrero de 2012

Muñecas Bravas

La nocturnidad urbana es masculina.
Esto se hace evidente cuando en el 168 pasada la medianoche, una advierte que es la única mujer entre un colectivo repleto de hombres.
Y esta evidencia se refuerza cuando ya en la calle, en las esquinas o en los bares, no hay mujeres solas, hay hombres solos.
Es entonces cuando una advierte que debe caminar unas ocho cuadras en soledad y que la mejor forma de hacerlo es con una marcha continua y sin miedo. Preferentemente con un cigarrillo encendido y cantando en un tono medio.
La falta de miedo es la clave. Porque las mujeres que andamos solas por las calles, no tememos a un asalto, concretamente, tememos un manoseo, una tocada de culo, un pete forzado, una violación.
Es fundamental también orientar la mirada hacia la nada, así como - dentro de lo posible- no llevar faldas esas noches. Una es más vulnerable con pollera, tanto a las intenciones masculinas como al viento.

martes, 14 de febrero de 2012

Be My Valentine...

En la calle Constitución hay una iglesia. En la iglesia, dan de comer a mendigos hombres. Ni un niño, ni una sola mujer.
En la calle Constitución hay mujeres que trabajan, ofrecen un momento de sexo por una guita, un pancho, o una línea de merca.
Eran las once de la mañana cuando el colectivo enfiló como siempre, saliendo de Plaza. Los hombres  estaban ahí, en fila,  con sus bolsos, sus cosas, esperando que abra el comedor.
Eran las once de la mañana  cuando desde la ventanilla, pude ver a esas mujeres, generosas, convidando a esos hombres un rato de cariño.
No sólo de pan vive el hombre.

domingo, 12 de febrero de 2012

Pasar, y dejar pasar.

En un rincón oculto del Barrio de Barracas, las cosas no pasan. Se dejan.
Es extraño como suena, lo sé. Pero en ese lugar exacto, no hay abandono ni explicaciones.
Pasan allí las modas, pasan los autos, pasan las personas por la vida de otra y no hay mas que un desfile.
Muchos sostienen que eso ocurre en las coordenadas en las que las comparsas del barrio se muestran durante unos días y después se deshacen en el aire hasta el año próximo.
Justamente de eso trabajan los pasistas que se preparan para dejar su huella en otros. Otros que ya no serán los mismos después de ser maravillados por sus colores, brillos y rítmicos embrujos.
Dejarse pasar por la sorpresa, y luego sonreir, mirando los lujosos tacos de lentejuelas de Don Juan que esta vez,  se sacó el delantal de carnicero para ser la Tigresa del Sur.

martes, 7 de febrero de 2012

Cómo proceder en las horas malva

Dicen que dicen que en los momentos inclasificables, como la madrugada o el ocaso, hay que tener cuidado. En esos momentos indefinidos es cuando el diablo sale y toma por sorpresa a las muchachas, los niños y se ha visto el caso de algunos animales.
Es por eso que conviene tener un diente de ajo en la solapa, en lugar de una flor, no detenerse en las esquinas y - sobre todo- cantar bajito un tema de Los Beatles. Es el mejor conjuro.

sábado, 4 de febrero de 2012

Crónicas del Huasamayo ( y siguen...)

Pasada la medianoche, la voz se corrió en el pueblo: "Está bajando el Huasamayo". La voz del río empezó a escucharse cada vez mas potente. Un bramido en la noche.
La luna prefirió no mirar. Y la única forma de poder pasar del otro lado era el puente. Era de noche, dije y dije también que estaba oscuro. Y el olor impregnaba el aire. El olor del barro. El olor antiguo. Y la corriente brava que gritaba la presencia de lo más profundo, de lo mas lejano, de la pacha empapada de amor, que rugía y se caía cauce abajo - entregada y potente - a los llamados de la sangre.

miércoles, 1 de febrero de 2012

"Barro, tal vez"


Hoy el Huasamayo, se despertó marrón. O siena, como diría el viejo. 
Tres  brazos fuertes pero estrechos bajan serpenteantes. 
Una pareja se besa en el lecho del río.
Los cerros obscenamente desnudos, se dejan acariciar por las nubes.
Hoy el cielo no duele de celeste.
("Río marrón, devolveme sangre abajo")