domingo, 22 de abril de 2012

Acerca de los riesgos de la convivencia


-         Y dígame Oliverio ¿Cuándo empezó esta sensación?
El Paseo ( Marc Chagall)
-         Al principio era todo fascinación. No me importaban sus extremidades de palmípedo, y hacer el amor volando era maravilloso. Pero después de vivir un tiempo juntos, sus recelos sulfurosos empezaron a irritarme.
-         ¿Cómo?
-         Imagínese Dr. Freud. Desde el cielo, ella tenía un panorama completo de cada uno de mis movimientos y si, por ejemplo, le leía un cuento a mi ocasional compañera de tranvía,  María Luisa arremetía en picada desde el aire, furiosa. Me quitaba bruscamente el libro y lo rompía en mil pedazos.
-         ¿Qué hacía usted en ese momento?
-         Lloraba a chorros, a lágrima viva. Después venían sus labios por entregas. Y yo, que estaba ávido de beber de su boca, sentía tristeza, si, esa es la palabra.
-         ¿Intenta hablar con ella de ese tema?
-          Hemos llegado a un punto en que me molesta su aliento pesticida, su nariz de zanahoria y su cutis de papel de lija. Además, eso prepararme el baño, la camisa, en pleno vuelo hace que mis solapas queden desprolijas.
-         Pero usted no se fijaba en esas cosas, recuerdo.
-         Tal vez antes, ahora …ahora... quiero una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo. Y mi María Luisa se me escapa, se me escurre, prefiere volar sola. Creo que ya no me ama, que disfruta de sus vuelos a solas o temo lo peor: que haya encontrado un hombre volador. Me obsesiona el sólo intuirlo.
-         Oliverio, estamos sobre la hora, dejamos acá.

Y el Dr. Freud abrió la ventana, desplegó sus alas y voló.



"No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de sorportarles una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme! Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.

( Oliverio Girondo)

3 comentarios:

Hugo dijo...

Me encanto !!, en boca de Oliverio Girondo este pensamiento suena maravilloso, que envidia no poder escribir así...

Hugo

Sibila dijo...

Hermosísimo! Tiene magia y una enorme frescura. La ilustración de Chagall le va de maravilla.-

Electra - 24 Abril 2012

Barracuda dijo...

Gracias.