jueves, 19 de abril de 2012

Un pibe con la remera de Green Peace

A la hermana Isabel le tocó barrer la vereda esta mañana. Ya es otoño y las hojas amarillas llenan las baldosas de la calle Constitución.
A Hernán la tocó dormir en la vereda esta mañana. Ya es otoño y consiguió un colchón que es más amable que las baldosas de la calle Constitución.
La hermana pasa la escoba suave alrededor del las mantas mugrientas que lo tapan. Lo mira.
Él no se da por aludido y sigue tirado ahí, en el piso, cubierto también por una capa agujereada de las mismas hojas amarillas que la monja desparrama, distraida, pensando que, tal vez, sería conveniente invitarlo a entrar, ofrecerle un mate cocido y compartir su soledad.

( Está dormido, finje que duerme, llega una mosca y se posa en su boca)

1 comentario:

POLARIS dijo...

PIlar, no sé lo que pasó entre que hablamos y ayer.
Estoy en pelotas. Un beso
Lo escrito, como siempre es muy bueno.