lunes, 16 de julio de 2012

Acerca de los avatares de la belleza


En el lago Coypasa  allá por los confines de los Andes, dicen que hay una isla redonda. 
En la isla redonda hay árboles, pájaros, flores y aromas exquisitos. 
Los Chipaya saben, porque así se los han enseñado sus padres y sus abuelos, que hay días en que no se debe mirar tanta belleza. Esto trae peligros aterradores. La belleza tiene costados demoníacos.
Se cuenta entonces, que en una de esas tardes prohibidas, pasa un hombre joven y en lugar de dar vuelta la cabeza, se queda embelesado mirando el paisaje y así mirando ve salir una joven hermosa. 
Pero la muchacha desaparece. El joven la  espera.  Cada vez que ella sale, él entra. El joven  Chipaya no puede apartar la mirada.  Nunca más.
En vano hacen curas sagradas. Ahora con la mirada perdida y el cuerpo vago, sólo atina a permanecer. Agoniza en una espera eterna.

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