sábado, 28 de julio de 2012

Acerca de los objetos inanimados

LAS LLAVES



No pretendo disuadir a los estimados lectores de una verdad incuestionable. Se sabe desde tiempos inmemoriales que las llaves tienen vida propia. Suelen jugarnos bromas y somos víctimas de sus caprichos. El caso paradigmático es la súbita desaparición de las mismas en el preciso momento en que deseamos o necesitamos – que no son sinónimos pero valga  la analogía- salir. Las consecuencias son diversas, desde quien salvó su vida por llegar cinco minutos tarde hasta quien perdió esa cita ansiada porque las llaves decidieron permanecer ocultas en el fondo de un saco, mudas.
Las llaves más jodidas son esas que abren o cierran lugares asombrosos como la inspiración de un poeta, el baúl de un mago o la caja de Pandora.
Las llaves pueden encerrar secretos a su antojo, impedir negocios, torcer destinos.
Por eso, casi siempre, mi puerta está abierta. Le temo menos a los ladrones que a perder la libertad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta tu pensamiento , me encanta tu libertad ,no permitas nunca que nadie te la robe,ahora paradojicamente las llaves son necesarias porque como citas en tu nota, nos permite abrir y descubrir, hasta nos permite dejar en libertad cosas que mantenemos encerradas en lo mas profundo de nuestro ser ,echamos cosas feas ,pero tambien dejamos libres pensamientos positivos como este que escribiste,voto por abrirnos sin temor , voto por la libertad de hacer lo que nos da la gana ,sin llaves.

Barracuda dijo...

Gracias Anónimo. Las llaves si son aliadas ayudan, sino son unas jodidas de mierda.