jueves, 20 de septiembre de 2012

Striper


Presa de las prendas, saca presurosa los zapatos, las medias, los jeans, la remerita, los calzones y el opresor soutien. La piel tiene otro aire, el pelo se arrebata, estrella de miel.
La libertad es, a veces, andar desnuda, saber que nadie la ve, salvo la mujer que sonríe del otro lado del espejo.
( "y es tan biutiful, como lo soñé" G.C)

domingo, 16 de septiembre de 2012

Giros


El mundo fue otro cuanto el señor Copérnico dijo que la tierra no era el centro del universo.
Había otros planetas con sus órbitas, sus giros y sus estados de cosas.
Para muchos fue insoportable, tanto, que tan sólo pensarlo era herejía y costaba la vida misma.
Cuando esa tarde esa luna decidió no andar orbitando en planetas ajenos,  el microcosmos entró en tormentas.
Y ante tal osadía, decidieron que, orbitara solita, que se las arreglara.
Cuentan desde otras galaxias, que ella gira y gira. La miran bailar sin atreverse a acompañarla en la danza, esperando que se canse y que vuelva, les dé palmadas en los hombros, los empuje a moverse, los aliente, les halague sus cabriolas astrales. Y de paso, les cebe unos mates.

( "Giros, todo da vueltas. Casi ni se nota" F.P)

domingo, 9 de septiembre de 2012

En el nombre del padre

Ante la negación del nombre de su padre, varios notables - hombres sensibles de este mundo-  decidieron presentarse en el conventillo de la calle General Urquiza y encargarse del asunto.
Fue así que el propio Roberto Arlt, le sugirió que sería un honor ser su tocayo.
Luego vino Spilimbergo, Marechal, el propio Sarmiento, Modigliani  y Nicolás Guillén. Reclamó un espacio Vivaldi y le fue dado, así como a Jorge Cafrune y a Gauguin. Se presentaron Mariátegui, Fanon, Fidel Castro, Gatica y José Hernández.
Definitivamente, el consagrado fue Martínez Estrada.
No había rivalidades entre estos hombres que poblaron la vida de Roberto, mi padre sin padre y con tantos padres elegidos. Desde la más temprana infancia, estos señores se avocaron a la tarea de dar consejos tales como ser libre, paladear de la vida y mirar con irónica ternura a quienes se creen cultos por ostentar títulos de nobleza.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Trastiendas del horror


Casas marcadas, por el dolor.
El aire huele a miedo.
Es en vano que pintes sus paredes de blanco inmaculado.
Lo oscuro permanece.

(“ Vaya con la casa, que despide viento"” 
L.A.S)