domingo, 16 de septiembre de 2012

Giros


El mundo fue otro cuanto el señor Copérnico dijo que la tierra no era el centro del universo.
Había otros planetas con sus órbitas, sus giros y sus estados de cosas.
Para muchos fue insoportable, tanto, que tan sólo pensarlo era herejía y costaba la vida misma.
Cuando esa tarde esa luna decidió no andar orbitando en planetas ajenos,  el microcosmos entró en tormentas.
Y ante tal osadía, decidieron que, orbitara solita, que se las arreglara.
Cuentan desde otras galaxias, que ella gira y gira. La miran bailar sin atreverse a acompañarla en la danza, esperando que se canse y que vuelva, les dé palmadas en los hombros, los empuje a moverse, los aliente, les halague sus cabriolas astrales. Y de paso, les cebe unos mates.

( "Giros, todo da vueltas. Casi ni se nota" F.P)

No hay comentarios: