viernes, 28 de diciembre de 2012

Acerca de los destinos insospechados


Como un soplo, como una lluvia

como un rayo una luna

oxigenaras, 
mi vida hasta estallar
es que siempre estarás
siempre estarás en mi. “ ( L. A. S.)

Nunca pensaste que podías ser río.
Pero río de verdad, con las consecuencias del caso.
Parte de su lecho, confundido entre las piedras, las piedritas, algún yuyo que crece por ahí.
Parte del viento que gira a horas del mediodía y te eleva entre los cerros.
Para cantar siempre.
Para irte y venir cuando se te diera la gana.
Para mojar los cuerpos calurosos, y, de paso, espiar entre las polleras de las mujeres.
Nunca pensaste que podías ser río.
O sí.
(“Barro, tal vez”, Barrientos)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Eso es lo importante y no las giladas de las fiestas.
Aunque él hubiera preferido un asado con unos tintos hasta desmayar...

Sibila dijo...

Que inspirado y amoroso poema!