jueves, 17 de enero de 2013

La dicha no es una cosa alegre


El sol está implacable. En el techo, las chapas – inconmovibles- anuncian el mediodía. Adentro, dos se aman. El calor los enciende. Entre estertores, se llueven,  desafiando los pronósticos del clima.
¡Qué distinto debe ser el amor entre cartones, chapas y baldes que ensordecen la luz y ensombrecen los sonidos!
("¡Qué distinto debía ser el amor a la sombra de esos tules que ensombrecen la luz y atemperan los sonidos!...”,
  Roberto Arlt.. Los siete locos)

2 comentarios:

-GF- dijo...

Llegué acá a través de un comentario tuyo del 2010 a una entrada del blog de un amigo -uff, hasta yo me mareo con lo q escribo-. Bueno, el hecho es q leí esto q escribiste, y solo quería decirte que fue dolorosamente hermoso volver a leer una frase de Los Siete Locos... fue un libro q me llamó en un arduo pasaje rutinario cotidiano de mi vida... y me llenó de frases sueltas.
Perdón x la molestia, pero gracias x hacerme recordar

Barracuda dijo...

Gracias GF. A mi me pasa algo similar con Mascaró, el cazador americano. de Haroldo Conti.