jueves, 7 de febrero de 2013

El aromado

Detrás de los cerros amarillos vive el hombre aromado.
Se le conoce así porque exhala los más deliciosos aromas a su paso.
En verano, su sudor huele a jazmines, su aliento a cedrón y su cabello a lavanda.
En momentos de frío huele a canelas y sus manos, tan cálidas,  dejan suaves recuerdos de vainilla cuando acaricia.
Es amigo del viento, que trasmite su perfume embriagador y le trae amores que, como flechas,  van cruzando el sueño y lo acribillan sin sentido.

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