domingo, 3 de marzo de 2013

Dancing king


Mas temprano que tarde le sonríe. Mas temprano que tarde en ese bondi tan repleto de gente,sus ojos resplandecen. Es ella. La que le quita el sueño cada noche. La que lo incendia entre las sábanas solitarias. Es ella la que hoy, le habla. Ni sabe qué le dice, no le importa. Le importa su perfume, sus rulos tan largos y tan rubios, su boca azucarada, sus pezones tan tiesos y su voz que parece que le dice lo que no le dice.
Esa mañana de febrero, ese señor de vida tan monótona, es un rey, y los reclamos del patrón son una gota mas de la lluvia reinante.
(Y no puedo dejar de sonreír.)

2 comentarios:

-GF- dijo...

Hermosa descripción, desborda feminidad.
La idolatría suele generar conflictos en nuestra cabeza, y más de una vez creemos sentirnos reyes, escapándole a la realidad...
Si algún hombre te dice alguna vez, que no esto no le pasó nunca, te recomiendo desconfiar.
Gran abrazo!

Barracuda dijo...

Gracias! A veces, escapar a la realidad es el mejor antídoto al veneno cotidiano.