domingo, 26 de mayo de 2013

Piélago

Es una tarde apacible y ella se mira las puntas de los dedos.
En un rincón del sol, un hombre grita al árbitro implorando justicia.
Una muchacha lee las cartas del tarot en busca de respuestas.
Un piano reproduce algún estudio clásico.
Y ella advierte que la piel no es sólo frontera sino hallazgo.
Y sonríe, sin preguntas, ya, en una tarde apacible de otoño.

"Dios quiere ser el viento,
y así ya no sentir más frío." ( L.A.S)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Desde las puntas de los dedos podemos percibir todas las sensaciones,
los placeres mas inesperados,desde las puntas de los dedos hasta
las puntas de los dedos...

un placer leerte.

Barracuda dijo...

Gracias! Un placer leer comentarios ( alimentar las vanidades...)