miércoles, 31 de julio de 2013

El tesoro de los inocentes


- Dios mío,  un milagro que me salve la mañana - ruega Fernando en la parada del 146. 
Eleva su vista al cielo. En el sexto piso, una mujer desnuda se menea sacudiendo sábanas y flores. Sólo un instante sostiene su mirada. Ella se aleja. El baja la vista, con pudor y regocijo. Entiende que ese es el aviso divino que le indica que, esta vez, viajará sentado hasta Correo Central y así podrá recordar sin interrupciones cada detalle de ese instante fugaz, feliz, indestructible.
( El tesoro que no ves, la inocencia que no ves,
 los milagros que van a estar de tu lado...I.S)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cosas que salvan mis dias , leer tus escritos, está en mi lista de tareas
gracias.


Barracuda dijo...

Gracias a vos.