martes, 2 de julio de 2013

Sola en los bares

( Como si alguna vez, un príncipe la fuera a rescatar...H.L)

Mira la taza de café. Cree que alguna vez una pócima le hizo mirar el hombre que no era.
Se pregunta acerca del encantamiento y sus sinuosidades, sus relatos magníficos, sus temblores fugaces.
Ruega porque ese hechizo esté presente en algún sobre de azúcar y renueve su ilusión.
Pero los sobres de azúcar son traidores y traen mensajes subliminales, invitando a probar nuevas experiencias como un capuccino frappé, sin ir más lejos.

Esta vez, prefiere el sabor así como viene, sin engaños. Y su saliva lo puebla de rumores auspiciosos, notas esperanzadas y un aroma conocido y distante. La respiración se le acelera y estar sola en los bares es un festejo.

No hay comentarios: