martes, 27 de agosto de 2013

Amor y anarquía

Todo lo que la  vida le había dado de bellos ojos azules, de cabello rubio y voz entonada se también se lo había dado de cabrón.
Tenía catorce años cuando una sierra le arrebató tres dedos en la carpintería, allá en Alcira, Valencia. 
Fue casi de golpe que entendió que los laburantes llevan las de perder, que el mundo tal y como está debía ser más justo, y que la justicia tiene una bomba debajo del brazo.
Fue casi de golpe que cruzó los mares, escapando de los deberes que el Estado le imponía, objetor moral del servicio militar, la escuela, el registro civil, su juntó con otros como él por este lado del Plata.
Ismael, el que repartía Tierra y Libertad , el que todos los 1 de mayo se iba a Plaza Lorea a reclamar derechos para los trabajadores, un día como hoy, protestando como siempre, se dormía mientras mi vieja, le cantaba suavecito y le acomodaba la almohada. 
El cielo de los anarquistas ateos, lo estaba esperando cantando al  unísono y en todos los idiomas que a los hijos el pueblo los oprimen cadenas y que antes que esclavos prefieran morir. Desde allí, siguen conspirando para derrocar a Dios y demostrar de una vez por todas que no existe.

1 comentario:

Sibila dijo...

Se me terminaron las palabras. Me quedo muda, asombrada. Ayer se me había pasado por alto la fecha a pesar de que a diario lo recuerdo.
Es como si fuera profundamente mío y
vos fueras la destinada a hacerlo realidad.Me dejás como siempre admirada por esto que producis tan sencillamente bello y poetico.