jueves, 22 de agosto de 2013

Versayes

Es la casa de Versailles y huele a música. 
Polo  desatormenta a los mangos con Zepellin y Ezequiel  subyuga con el crimen de la nursery allá, donde venden Inglaterra tan sólo por una libra.
Miguel dice buen día al día. 
Federico nos cuenta su luna de miel. 
Tímidamente me acerco cerca del abismo, para ver a las estrellas como diamantes locos.
Hay milanesas, sánguches de lechuga, facturas de crema pastelera y mate. Un durazno desarma y sangra.
También hay patchouli en aceite y carpinteros y topper rojas. 
Hay besos y amores y amigos.
Todos los caballos blancos corren en la terraza. Como una patineta verde que promete conducir al país de la libertad. 

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