viernes, 20 de septiembre de 2013

Luces en el mar

En algún lugar de Liverpool un hombre escucha una canción. Allí Harrison canta acerca de cierta luz en China, una luz que brilla para ser compartida durante la noche y le pide a su dama que no lo abandone, que fueron hechos el uno para el otro, que al verla bajo esa luz, él se ilumina. Ese hombre se sienta el piso, en un otoño oscuro y un haz de luz recae sobre un retrato lejano desde donde ella le sonríe.

En algún lugar de Buenos Aires, una mujer escucha esa canción. Allí Harrison está cantando y ella recuerda que alguna vez  un hombre la hizo sentir llena de luz y la casa olía a jazmines y el mundo era una  hermosa promesa. Por cuatro minutos, la vida es cálida y el susurro de China Light en su oído, le saca una sonrisa en una mañana gris en la que la primavera retacea el sol.


De uno y otro lado del océano un hilo atraviesa miles de kilómetros y dos desengañados se engañan con la posibilidad de que los amores perdidos  regresen y les rueguen “aún hay tiempo, volvamos a empezar”.

4 comentarios:

Un punk ignorante dijo...

No suelo leer mucho este tipo de blogs con poemas, relatos, etc pero el suyo es genial.
¿El nombre Harrison tiene alguna influencia Beatle? Seguro que sí, saludos :D

Barracuda dijo...

Le agradezco. Harrison es, sin duda, George Harrison, mal nombrado por algún amante celoso "mi novio muerto". Saludos.

Xaj dijo...

Eterno hermano Harrison.
Un tipo cósmico.

Cómo lo queremos a georgie.

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Saluditos

Barracuda dijo...

Gracias amigos lectores. Nombrar a Harrison es una buena forma de traerlo a la luz.