domingo, 3 de noviembre de 2013

Acerca de los hombres herméticos

Estos hombres se asemejan a una caja fuerte. Sólidos, atractivos y misteriosos. Suelen presentarse excesivamente amables, hacen buenos negocios, tienen buenos modales, pero...apenas aparece un atisbo de indagación acerca de sus sentimientos, se blindan, dejando en ascuas a los interlocutores de turno.
Ya sea por miedo, por inseguridad o por capricho, sólo ellos tienen la clave para abrir la puerta de sus almas. En muchos casos, han permanecido cerradas tantos años que ya ni la recuerdan. Esos son los peores.Cuando deciden arriesgarse a la apertura de esa mole de hierro intentan una serie de combinaciones aleatorias de números y letras que resulta infructuosa y con consecuencias irremediables: el mentado interlocutor ha perdido las ganas y se ha entusiasmado con el primer poeta de alma descarnada que se le cruce en el camino, con quien huye sin ni siquiera despedirse con una esquela elegante.
Finalmente optan por rodearse de gente de su estilo. Los intercambios que realiza con ellos son de una superficialidad supina pero con el disfraz de reflexiones pseudofilosóficas mediáticas.
Aconsejo retirarse a tiempo de estos ejemplares. La caja de marras puede encerrar un gran tesoro, pero, en la mayoría de los casos, está vacía.

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