sábado, 2 de noviembre de 2013

Ver llorar

A nadie le gusta ver llorar. Incomoda. Perturba.
Los sollozos promueven las conductas más insólitas en sus observadores.
Tal es el caso de Clodomiro que, ante las lágrimas de Dorotea, enhebra impertérrito los anzuelos para su pesca diaria, fingiendo que nada está pasando. O Leonor, que corre tras cualquier lagrimeador con un pañuelo y un caramelo de menta.
Lo que pasa con los muertos es distinto. Lloramos a los que queremos cuando no están para evitarles el mal trago de no saber qué
hacer frente a nuestro llanto y de ninguna manera por arrepentirnos de no haberles dicho cuánto los amamos en la cara, a rostro pelado, a chorros, a lágrima viva, durante  - al menos -  tres minutos.

5 comentarios:

Eli Portela dijo...

Che, que blog interesante que tenés acá.. esta entrada me encantó! Saludito

Eli Portela dijo...

Che, que blog interesante que tenés acá! Esta entrada me encantó. Saluditosss

Barracuda dijo...

Gracias Eli!! Me alegro que te guste. Hay varias entradas sobre Tilcara. Si querés fijate!

-GF- dijo...

ver llorar, aquello que me produce es una de las cosas que creo que jamás superaré en la vida...

http://gf-amoramarillo.blogspot.com.ar/2013/07/adios.html

Barracuda dijo...

Ver llorar, no importa a quien, si lo conocemos o no, conmueve, tal vez nos lleve a los estados más tempranos de nuestra vida, a la indefensión y al miedo a la tristeza.