sábado, 12 de julio de 2014

Galletitas de limón

Cuando los viejos dolores se empeñan en volver,
cuando la luz titila,
cuando el eco de cada noche es siempre un grito,
y la desesperación juega sus cartas,
Es posible o probable
que un sujeto cualquiera
te interrumpa,
te tome de los ojos
y te entibie por un instante el alma
o el espíritu.
Y la tarde de lluvia, se llene de naranjas.
Y haya tal vez  un semidiós atento que escuche tus plegarias.

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