jueves, 27 de noviembre de 2014

Las elegidas

Se quedan con las tibias,
las que les garantizan
el plato de comida,
el sexo semanal,
el perdón sin preguntas,
los hijos bien criados,
si bien no son felices,
qué diablos les importa
si la felicidad se busca en los escotes
en las camas ajenas
en miradas procaces
en películas porno
y no en el brillo innegable de un parqué bien lustrado.